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El uranio y sus cadenas: minería, enriquecimiento y geopolítica nuclear

El uranio y sus cadenas: minería, enriquecimiento y geopolítica nuclear

Introducción

En la COP28, más de veinte países firmaron un compromiso para triplicar la capacidad nuclear mundial antes de 2050 1. El parque nuclear global generó en 2024 alrededor de 2.667 TWh 2, y la energía nuclear ha recuperado un protagonismo estratégico que no tenía desde finales del siglo XX. Sin embargo, el debate público sobre la nuclear sigue dominado por tres métricas: emisiones de CO₂ por kWh, coste nivelado y capacidad instalada. Son indicadores útiles, pero ignoran algo esencial: de dónde sale el combustible, quién lo transforma y la compleja geopolítica del uranio que lo hace posible.

Un reactor nuclear no solo requiere uranio. Como se muestra en la Figura 1, requiere uranio extraído, convertido, enriquecido y fabricado como elemento combustible. Cada una de esas etapas implica infraestructuras específicas, actores concretos y dependencias que no desaparecen por el hecho de que el combustible en sí sea barato. La promesa de la energía nuclear —alta densidad energética, bajas emisiones operativas, independencia de los combustibles fósiles— no puede evaluarse sin entender la cadena industrial que la hace posible.

Ciclo del combustible nuclear
Figura 1 | Esquema simplificado del ciclo del combustible nuclear, desde la minería y el enriquecimiento hasta el almacenamiento, reprocesado y disposición final. Adaptado de World Nuclear Association.

Este artículo analiza esa cadena como sistema geopolítico. No como descripción técnica del ciclo del combustible, sino como mapa de poder: quién produce, quién enriquece, quién controla los contratos, y qué vulnerabilidades reales existen en el suministro.

1. La paradoja de la densidad: poca masa, mucha energía, cadena estrecha

La ventaja física de la energía nuclear es bien conocida: requiere una cantidad de combustible extraordinariamente pequeña en comparación con cualquier alternativa fósil. La escala de esa diferencia puede ilustrarse con un reactor de 1000 MWe, aproximadamente del orden de magnitud de Almaraz I en España o de la capacidad combinada de los reactores Atucha en Argentina. Una unidad de ese tamaño consume en torno a 27 toneladas de combustible enriquecido al año para generar algo más de 8 TWh 3. Producir esa misma electricidad con carbón requeriría entre 3,6 y 4,0 millones de toneladas de mineral; con gas natural, del orden de 1.500 millones de metros cúbicos 4.

Video 1 | Masa de recurso primario necesaria para generar 1 TWh de electricidad. Comparativa entre uranio enriquecido, carbón y gas natural. * Cálculo del gas expresado en masa asumiendo una densidad media de 0,8 kg/m³.

Pero esa compresión extrema del flujo material no elimina las vulnerabilidades, las transforma. Los combustibles fósiles son mercados líquidos, con múltiples proveedores, precios públicos y una logística bien desarrollada. El uranio es un mercado pequeño, poco líquido, con pocos actores y una cadena de procesamiento que no puede improvisarse. La densidad energética del uranio hace que el volumen físico sea irrelevante; lo que importa es el control sobre cada etapa del proceso.

Esa es la paradoja de la densidad del nuclear: cuanto menos combustible necesitas en masa, más depende tu seguridad energética de quién controla el proceso de transformarlo.

2. El mapa del uranio: quién extrae y dónde

2.1 Concentración geográfica

La minería mundial de uranio es pequeña en volumen, pero también estrecha en su base geográfica e industrial (Figura 2). En 2024, la producción global fue de 60.213 tU5, y solo tres países concentraron cerca del 75% del total: Kazajistán (39%), Canadá (24%) y Namibia (12%).

Geopolítica del uranio: concentración del suministro global de uranio: países y (inset) empresas
Figura 2 | Concentración del suministro global de uranio: países y (inset) empresas (2024). Fuente: World Nuclear Association.

La concentración aumenta aún más a nivel de activos individuales: las diez mayores minas aportaron 37.156 tU, el 62% de la producción mundial5. El sistema energético nuclear global depende, por tanto, de pocos territorios, pocas minas y pocos operadores.

2.2 Kazajistán: el nodo decisivo

Kazajistán (Figura 3) no es solo el mayor productor mundial; es el actor sin el cual el sistema no funciona con las estructuras actuales. Su peso se explica en parte por la geología —la cuenca de Chu-Sarysu concentra más del 60% de la producción nacional6— pero también por el despliegue masivo de la técnica ISR/ISL (in situ recovery/in situ leach), que en 2024 representó el 52% de la producción mundial total5.

La ISR/ISL inyecta soluciones ácidas o alcalinas en el yacimiento para disolver el uranio sin extraer la roca. Reduce la perturbación superficial y los costes operativos, pero no elimina el impacto ambiental: lo desplaza hacia el control hidrogeológico del acuífero y la restauración del yacimiento tras el cierre. Más relevante para el análisis geopolítico: la mayor parte de la capacidad ISR/ISL en Kazajistán está operada por Kazatomprom, empresa estatal kazaja, con participaciones de empresas chinas (CGNPC, CGN) y, en menor medida, occidentales7.

Distribución de la producción de uranio en Kazajistán por distritos geológicos
Figura 3 | Distribución de la producción de uranio en Kazajistán por distritos geológicos.

2.3 Recursos identificados vs. disponibilidad real

A escala global, el problema no es una escasez geológica inmediata. Los recursos identificados recuperables a costes inferiores a 130 USD/kgU ascienden a aproximadamente 5,93 millones de toneladas8, con Australia (28%), Kazajistán (14%), Canadá (10%) y Namibia (8%) como principales tenedores. Pero la existencia de uranio en el subsuelo no equivale a una disponibilidad para el sistema eléctrico.

El caso del yacimiento de Saelices el Chico (Salamanca, España) ilustra bien esta diferencia. Con del orden de 4.600 tU recuperables en su etapa operativa, permanece inactivo desde el año 2000 tras cambios regulatorios, presión ambiental y condiciones de mercado desfavorables 9. No es una anomalía: en Europa occidental, la minería de uranio ha sido progresivamente desactivada o bloqueada, lo que aumenta la dependencia estructural de fuentes externas.

Entre el recurso geológico y el combustible en el reactor median permisos, inversión de capital intensivo (CAPEX minero), desarrollo de infraestructuras, y las etapas posteriores —conversión, enriquecimiento, fabricación— que requieren capacidades industriales muy específicas.

3. El cuello de botella que poco se menciona: el enriquecimiento

La minería del uranio concentra la atención pública, pero no es el único ni el más crítico punto de vulnerabilidad en la cadena. El enriquecimiento, el proceso que eleva la concentración de U-235 del ~0,7% natural al 3-5% necesario para los reactores de agua ligera, es donde reside el cuello de botella geopolítico más agudo, y el que menos aparece en el debate público.

El uranio natural no puede usarse directamente como combustible en la inmensa mayoría de los reactores comerciales del mundo. Requiere enriquecimiento, un proceso industrialmente intensivo y tecnológicamente específico. Las plantas de enriquecimiento modernas utilizan centrifugadoras en cascada y representan décadas de inversión en ingeniería de precisión.

3.1 Rusia: el dominador histórico del enriquecimiento de uranio

Durante décadas, Rosatom (a través de su subsidiaria TENEX/TVEL) ha operado la mayor capacidad de enriquecimiento del mundo. Hasta 2022, se estimaba que Rusia aportaba en torno al 35-40% de la capacidad de enriquecimiento global10, con contratos activos con utilities en Europa, Asia y Norteamérica. Después de la invasión de Ucrania, esa dependencia se convirtió en un problema político de primer orden.

La respuesta occidental ha sido lenta y estructuralmente complicada. Estados Unidos aprobó en 2024 la prohibición de importar uranio enriquecido ruso11, pero incluyó excepciones de waiver hasta 2027 precisamente porque la capacidad sustitutiva no existe todavía en volumen suficiente. La Unión Europea ha avanzado en la misma dirección a través de la declaración de la Comisión de reducir dependencias del suministro nuclear ruso12, pero sin plazos vinculantes ni capacidad alternativa garantizada.

3.2 Las alternativas: URENCO, Orano, capacidad americana

El bloque occidental cuenta con capacidad de enriquecimiento real pero insuficiente a corto plazo:

  • URENCO (consorcio alemán-holandés-británico-estadounidense) opera plantas en Alemania, Países Bajos, Reino Unido y EE.UU. Es el principal proveedor occidental, pero su capacidad está contratada a medio plazo y la ampliación requiere inversión y tiempo13.
  • Orano (Francia) opera capacidad de enriquecimiento en Georges Besse II, con una cuota significativa del mercado europeo14.
  • Centrus Energy en EE.UU. ha comenzado la producción de HALEU (high-assay low-enriched uranium, necesario para reactores avanzados de próxima generación), pero a escala de demostración, no comercial15.

La brecha entre dependencia actual y capacidad occidental disponible no se cierra con anuncios de política energética: requiere inversión de capital, tiempo de construcción y contratos de largo plazo que justifiquen esa inversión.

3.3 La cadena completa: conversión y fabricación

Antes del enriquecimiento, el mineral de uranio pasa por una etapa de conversión (de U₃O₈ a UF₆ gaseoso), con capacidad concentrada también en pocos actores: Cameco (Canadá), Orano (Francia), ConverDyn (EE.UU.) y Rosatom (Rusia)16. Tras el enriquecimiento, la fabricación de elementos combustibles añade otro eslabón con actores específicos (Framatome, Westinghouse, TVEL) que no son intercambiables sin modificaciones en el diseño del reactor.

El resultado es una cadena con al menos cuatro eslabones especializados (minería → conversión → enriquecimiento → fabricación), cada uno con pocos actores dominantes y tiempos de respuesta largos ante perturbaciones.

4. El mercado del uranio: precio, contratos y señales de riesgo

A diferencia del petróleo o el gas, el uranio no se negocia principalmente en mercados spot abiertos, sino a través de contratos bilaterales de medio y largo plazo entre utilities y productores17. El precio spot actúa como señal marginal, no como reflejo completo del coste real del combustible para las utilities. Esta opacidad tiene consecuencias: las tensiones en la cadena de suministro no se transmiten con la misma velocidad ni visibilidad que en otros mercados energéticos.

Tras el colapso posterior a Fukushima, con precios alrededor de 20 USD/lb en 2016-2017, el mercado ha entrado en una fase de revalorización sostenida18. El indicador mensual del FMI (reproducido por FRED) alcanzó los 69,7 USD/lb en enero de 202619. Esta revalorización responde a tres factores principales: la absorción del sobrestock acumulado post-Fukushima, el retorno de la nuclear a la agenda energética global, y una percepción creciente de riesgo geopolítico en la cadena de suministro.

4.1 El uranio como vector de seguridad, no de coste

El dato más relevante no es el nivel absoluto del precio, sino su papel dentro de la estructura de costes del sistema nuclear. Diversas estimaciones sitúan el coste del combustible nuclear completo —incluyendo minería, conversión, enriquecimiento y fabricación— en torno al 10-15% del coste total de generación, de los cuales el uranio natural contribuye con apenas un 2-5%20. Incluso una duplicación del precio del uranio se traduce típicamente en incrementos del orden de 1-3 €/MWh en el coste de la electricidad nuclear.

Esto contrasta radicalmente con los combustibles fósiles, donde el combustible puede representar entre el 50% y el 80% del coste marginal de generación21. Una central de gas es muy sensible al precio del gas; una central nuclear es muy insensible al precio del uranio.

Esta diferencia tiene una implicación geopolítica directa: el uranio no es un driver de coste, sino un vector de seguridad de suministro. Su mercado no genera señales de alerta claras a través del precio. Las vulnerabilidades se acumulan silenciosamente (en la concentración de la minería, en la dependencia del enriquecimiento, en los contratos de largo plazo) y solo se hacen visibles cuando una perturbación geopolítica fuerza a las utilities a buscar alternativas que no existen a corto plazo.

5. El reprocesado como respuesta parcial

Una de las respuestas estructurales a la dependencia de suministro de uranio natural es el cierre parcial del ciclo mediante el reprocesado del combustible gastado. Tras su irradiación en el reactor, el combustible mantiene una composición dominada por uranio (~95-96%, principalmente U-238), junto con hasta un 1% de plutonio generado in situ y aproximadamente un 3-4% de productos de fisión y actínidos22.

Evolución de la composición del combustible nuclear antes y después de su irradiación en reactor.
Figura 4 | Evolución de la composición del combustible nuclear antes y después de su irradiación en reactor.

Mediante procesos como PUREX (Plutonium and Uranium Redox EXtraction) se separan el uranio y el plutonio del resto de productos altamente radiactivos. El plutonio puede reutilizarse como componente del combustible MOX (Mixed OXides); el uranio reprocesado, que conserva una pequeña fracción de U-235, requiere conversión y generalmente reenriquecimiento antes de su reutilización23.

Hasta 2024, se habían descargado del orden de 400.000 toneladas de combustible gastado de reactores comerciales, de las cuales aproximadamente el 30% había sido reprocesado24. Francia concentra la infraestructura industrial más desarrollada: el complejo de La Hague dispone de una capacidad autorizada de 1.700 tHM anuales y almacenaba 10.376,7 tHM a finales de 202225. La planta Melox, con capacidad de fabricación de combustible MOX de 195 t/año, completa el ciclo en territorio francés26.

Fuera de Francia, la infraestructura es limitada o está en despliegue: Rusia mantiene una capacidad de reprocesado del orden de 400 t/año; Japón dispone de una capacidad nominal de 800 t/año en Rokkasho, aún en fase de despliegue operativo completo27.

5.1 Límites del reprocesado

El reprocesado reduce la demanda de uranio natural, pero no resuelve la vulnerabilidad estructural de la cadena por varias razones. Primero, la capacidad global es insuficiente para el volumen de combustible gastado acumulado. Segundo, el combustible MOX es compatible solo con ciertos diseños de reactor y requiere licencias específicas. Tercero, el reprocesado no elimina la dependencia del enriquecimiento para el uranio reprocesado que vuelve al ciclo. Y cuarto, la infraestructura existente está, de nuevo, geográficamente concentrada.

Los reactores de Generación IV y el piroprocesamiento representan una evolución tecnológica real hacia un ciclo más cerrado, pero su despliegue comercial se sitúa en el horizonte 2030-2040, como horizonte optimista de demostraciones industriales iniciales28. Son una línea de evolución real del sector, no una solución a las dependencias actuales.

6. Lo que este análisis puede sobreestimar

No toda concentración de suministro se traduce en vulnerabilidad equivalente. Varios factores estructurales de la cadena nuclear merecen ser considerados antes de asumir que la dependencia geopolítica del uranio representa un riesgo inmediato e inmanejable.

Primero, las utilities nucleares operan con inventarios estratégicos. A diferencia del gas natural, donde una interrupción se siente en días, las centrales nucleares mantienen típicamente entre 2 y 3 años de combustible en inventario o bajo contrato firme29. La cadena de suministro nuclear opera con horizontes de tiempo que permiten una respuesta más ordenada que en otros vectores energéticos.

Segundo, la diversificación, aunque lenta, está en marcha. La inversión en capacidad de enriquecimiento occidental ha aumentado desde 2022. Cameco y Kazatomprom, ambos con estructuras de control no rusas, controlan conjuntamente una fracción creciente de la producción. Y la base geológica de uranio es suficientemente amplia como para que, con incentivos de precio y tiempo, surjan nuevas fuentes de producción.

Tercero, el uranio no es un monopolio ruso en el mismo sentido en que el gas lo fue para Europa. La dependencia de enriquecimiento ruso era real, pero las utilidades con capacidad de planificación ya habían comenzado a diversificar antes de 2022.

El argumento más incómodo es de escala: si la alternativa es la dependencia del petróleo y el gas en mercados igual o más concentrados y volátiles, la dependencia nuclear no parece cualitativamente más grave. Este punto merece ser tomado en serio, aunque no resuelva la pregunta de fondo: ¿en qué medida la promesa de independencia energética de la nuclear se cumple cuando su combustible depende de pocas manos?

7. Alcance y limitaciones

Este artículo analiza la cadena de suministro del combustible nuclear con foco en la dimensión geopolítica: concentración geográfica, control industrial y vulnerabilidades estructurales. No aborda con profundidad:

  • Costes de construcción y financiación de nuevas plantas nucleares, que son el principal factor limitante en el despliegue del sector en economías de mercado.
  • Gestión del combustible gastado y disposición final: las implicaciones de seguridad a largo plazo del backend del ciclo merecen un análisis propio.
  • Reactores de pequeño módulo (SMR): su impacto potencial sobre la cadena de suministro no se desarrolla aquí.
  • Diferencias por tipo de reactor: los reactores CANDU (agua pesada) pueden operar con uranio natural sin enriquecimiento, lo que cambia sustancialmente su perfil de dependencia. Esta diversidad tecnológica queda fuera del alcance de este artículo, centrado en los reactores de agua ligera que constituyen la mayoría del parque mundial.

Los datos de producción y capacidad referenciados corresponden principalmente a 2024 o las estimaciones más recientes disponibles. El mercado del uranio y las capacidades de enriquecimiento son dinámicos; los porcentajes pueden variar en futuros ciclos de inversión.

8. Preguntas frecuentes

¿El uranio puede agotarse?

No en el horizonte relevante para la transición energética. Los recursos identificados a costes razonables cubren décadas de demanda al ritmo actual. El problema no es la escasez geológica, sino el tiempo y el capital necesarios para convertir recursos en producción.

¿Por qué el precio del uranio sube si hay tanto?

El precio refleja tensiones en la cadena de suministro —pocas minas activas, contratos de largo plazo, percepción de riesgo geopolítico— más que escasez física. El mercado es pequeño y poco líquido, lo que amplifica la sensibilidad a perturbaciones.

¿Puede Europa independizarse del uranio ruso?

Para la minería y conversión, sí, aunque con tiempo. Para el enriquecimiento, la transición requiere inversión sostenida en la capacidad occidental (URENCO, Orano) y contratos de largo plazo que la justifiquen. No es un proceso instantáneo.

¿El reprocesado resuelve la dependencia?

Parcialmente. Reduce la demanda de uranio natural, pero no elimina la necesidad de enriquecimiento para el material reprocesado, y la infraestructura global es insuficiente para el volumen de combustible gastado acumulado.

¿Qué es el HALEU y por qué importa?

El HALEU (high-assay low-enriched uranium) es uranio enriquecido al 5-20%, necesario para los reactores avanzados de próxima generación (SMR, Gen IV). Su producción comercial en Occidente es prácticamente inexistente hoy, lo que añade otra dependencia a las cadenas de suministro de la nuclear de nueva generación.


Cómo citar este artículo

Caniglia, G. (2026). El uranio y sus cadenas: minería, enriquecimiento y geopolítica nuclear. Raw Science.


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Referencias

  1. World Nuclear Association / COP28 Declaration (2023). Statement on Tripling Nuclear Energy
  2. International Energy Agency (2025). Electricity 2025. IEA, París.
  3. World Nuclear Association (2024). Nuclear Fuel Report
  4. Cálculos propios basados en factores de conversión energética estándar (IEA, 2024)
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  6. Kazatomprom (2024). Annual Report 2024
  7. World Nuclear Association (2024). Uranium in Kazakhstan
  8. OECD-NEA/IAEA (2024). Uranium 2024: Resources, Production and Demand («Red Book»)
  9. Consejo de Seguridad Nuclear, España. Mina de uranio de Saelices el Chico.
  10. World Nuclear Association (2023). Uranium Enrichment.
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  14. Orano (2024). Key Figures 2024.
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  28. GIF – Generation IV International Forum (2024). GIF Annual Report 2024.
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